Todos invitados
miércoles 13 de febrero de 2008
Publicado porNARANJA BEAT en 14:48 4 comentarios
etiquetas: música
Música sin todas las letras
martes 8 de enero de 2008
Por Emanuel Rodríguez
http://pinchilonfonseca.wordpress.com
¿Escuchaste The Mix Up? Te dan ganas de bailar aunque no sepas. Yo por ejemplo asiento con la cabeza como si me estuvieran preguntando todo el tiempo si me gusta. El resto del cuerpo no se lleva muy bien con mi cabeza así que suele hacer cualquier cosa menos lo que mi cabeza ordena. Mi cabeza por otra parte emite órdenes incumplibles: le pide a mis piernas que se flexionen de una manera que no hacen desde que yo tenía dos años. B for my name es lo contrario de una marcha, pero suena como una marcha. Debe ser culpa de la percusión. Los Beastie Boys no cantan en todo el disco, que es instrumental y que no necesita nada más. A veces una buena idea no necesita nada más. Como el último libro de Auster, que es una buena idea y nada más.
Después viene 14th St. Break, que tiene nombre de dirección postal de un lugar en donde la gente es ciclotímica y cuando toca la guitarra puede volar. Me gusta escuchar The Mix Up en mi casa, y no en el auto: bailar manejando puede ser peligroso.
Suco de Tangerina es una apropiación pop de alguna base de bossa devenida en canción urbana, Nueva York a las siete de la tarde, tu chica está por salir de su oficina, vos la esperás descalzo, hacés un trencito imaginario en el living, bailás suave, nadie te ve. Si abrís un bar alguna vez, vas a poner esta música cuando no haya nadie o cuando venga alguien a quien quieras impresionar por la sutileza del lugar.
The Gala event construye demasiado clima: brindarías con alguien que te entienda, que sepa que estuviste leyendo a Murakami y que eso significa que el mundo real es para los conformistas. Caminarías elegantemente hacia ella y le dirías que deje Sputnik, mi amor, que Crónica del pájaro que da cuerda al mundo es la posta. La Posta, le dirías. Ahora está de moda hablar como si te pudieras de reír de los que tienen un vocabulario reducido al rocanrol.

En fin: pasás a Electric Worm y recuperás tu animalidad electrónica. No suelo escuchar enteros a los discos instrumentales porque estoy educado para que me aburran. Pero The Mix Up pecha. Pecha, posta. Electric Worm tiene unos rasgueos como si un gusano epiléptico pero con swing estuviera bailando sobre las cuerdas del bajo.
Freaky Hijiki hubiera sido la música de Kill Bill si a Kill Bill la hubiera filmado David Lynch. Eso no significa nada, David Lynch nunca filmaría Kill Bill. Pero sí escucharía Freaky Hijiki, y probablemente pensaría: esta música es para Kill Bill, para la escena en la que Uma viaja y que Quentin debió copiar de Lost Highway”. Eso tampoco significa nada.
Off the Grid es la canción para llevarle un cinzano a tu amiga que está en su terraza, sentada, sofocada, y sin ganas de sacar fotos. Vos ponés Off the grid y le llevás un cinzano con limón, con hielo. Un cinzano posta, como si los dos pertenecieran a otra época. Le acercás el vaso con cierto estilo sobreactuado, porque es inevitable, y esperás la parte en que estalla la melodía en un riff extraño de algo que parece una guitarra para soltarlo. Le van a dar ganas de buscar su cámara.
Podés saltear The Rat Cage. Escuchalo otro día, cuando tengas ánimo de imaginarte una situación claustrofóbica pero con posibilidades de pedir empanaditas chinas a domicilio. Es un tema raro en un disco raro y hace 40 grados a la sombra.

The Melee recupera el instinto dance de los primeros temas: suena como si toda la década del ochenta con División Miami incluida hubiera pasado por una licuadora inteligente. Si estás haciendo el trencito del tema 3, pará: este se baila sin separar los pies del piso.
Dramastically Different tiene además de un nombre poderoso, a un chabón que le pega a una lata de nesquick vacía y hace que te muevas como un robotito ebrio de alegría. No sé con qué le pega, pero tiene que ser una lata de nesquick, porque te lleva a un lugar de infancia, de jueguito darkie, de disección de ranas y definición por penales.
The cousin of death tiene, por el contrario, un título innecesariamente feo. El primo de la muerte. Wow. Qué miedo. El tema no está tan mal y si te ponés a pensar la muerte misma no está tan mal. La vida tampoco.
The Mix Up termina con The Kangaroo Rat, que supera al anterior en fealdad del título, pero supongo, o medio litro de fernet me hace suponer, que es como si todos fuéramos ratas, porque somos malas personas, pero estamos saltando como si fuéramos buenos y tuviéramos bolsas en nuestros estómagos para cargar a nuestros seres queridos. Las canciones que no tienen letra están buenas porque te podés inventar tu propia historia y sentirte, obviamente, identificado.
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etiquetas: música
El trovador moderno
jueves 3 de enero de 2008
Aunque habían pasado apenas dos días desde su comienzo, ayer se conoció la visita musical del 2008 en Córdoba: viene Bob Dylan, difícil de superar.
Por José Heinz
Son varios los músicos -o personajes en general- que a lo largo del tiempo se los cataloga con esa idea de que "el rock no hubiera sido el mismo sin ellos". Cada uno de los que integra esa lista aportó su granito de arena para que eso que hoy llamamos música de rock avanzara por direcciones dispares. Los tiempos están cambiando, constantemente, y lo que ayer fue rock puede que mañana ya no lo sea. Las noticias sólo nos dan cuenta del hoy y algunos libros y documentales, con suerte, nos permiten habitar un mundo que imaginamos como el pasado. Un poco de todo eso representa la música de Bob Dylan.
Es que son tantas las temáticas que atravesó, tantos los artistas que influyó, que -visto en perspectiva- da la sensación de que existieron varios bob dylans. Y algo de eso hay, porque lejos estuvo de pregonar un mismo mensaje. Por el contrario, sus letras fluctuaron por cada época que atravesó, y ese espíritu inestable lo coloca más cerca de un pensador que de un trovador silvestre. La permutabilidad constante le costó seguidores, como pasa siempre, pero también lo consagró como artista.
Hay muchas cosas más para decir sobre él. Que marcó a los Beatles, que su nombre proviene del poeta galés Dylan Thomas, que también influyó la prosa de algunos escritores, que la marca dylaniana va desde Bruce Springsteen hasta los Guasones, que Sabina y Calamaro serían muy diferentes sin él. Podemos seguir un rato largo. Pero lo que vale es que el próximo 13 de marzo viene a Córdoba. Allí estará Bob Dylan, a metros de la Cañada, para demostrar que lo suyo es ese mundo que imaginamos mientras escuchamos sus canciones.
Acá les dejo dos videos. El primero es una versión en vivo de 1964 de Mr. Tambourine man (por cosas como éstas YouTube merece un monumento), canción compuesta por Dylan, pero que grabó primero The Byrds. Dylan, sin embargo, ya la interpretaba en algunos de sus recitales. Como dato curioso, en Argentina pasó algo parecido con Sólo le pido a Dios, cuando Gieco (confeso fan de Dylan) le cedió el tema a Mercedes Sosa y fue ella la que lo grabó por primera vez.
Este otro video es de la canción Lovesick, del disco Time out of mind de 1997, el primero de una trilogía que Dylan cerró con Modern Times en el 2006. Acá Bob despunta el vicio de solear un rato y con la voz mucho más cerrada que cuando era joven. Esa es otra de sus virtudes: saber adaptar su caudal vocal (y sus canciones) a los tiempos modernos.
Señores, Bob Dylan viene a Córdoba. Allí estaremos.
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etiquetas: música
¿Qué hay de viejo? (II)
lunes 10 de diciembre de 2007
En la sección de rescates clásicos, esta vez le toca a la ópera prima de uno de los cineastas más reconocidos de Hollywood. Quizás la mejor prueba del verdadero talento de Steven Spielberg, est película está llevada adelante con inventiva cinematográfica pura. Planos forzados, encuadres dentro de encuadres y una velocidad vertiginosa nos mantienen nerviosos y alerta. Una historia de depredador y presa, un miedo básico. Casi sin diálogos o historia de fondo de los personajes, la pelicula es supenso puro y del más primitivo. Los pensamientos del protagonista se revelan a través de una voz en off que resulta impuesta al principio, pero pronto se convierte en necesaria y muy efectiva. No podemos evitar ponernos en la piel de este conductor cuya realidad parece torcida, pero inevitable. La muerte lo acecha y no hay forma de escapar, por más rápido que maneje.
Por Fernando Heinz
Reto a muerte (o Duelo a muerte, como se la conoce ahora) es la primera película de Steven Spielberg. Antes de terminar la universidad, con tiernos 20 años, Spielberg comienza una corta carrera dirigiendo episodios de series de televisión (algunas célebres como Columbo, otras olvidadas). Algunos años después aparece una oferta de convertir un cuento de Richard Matheson a un largometraje televisivo. Así nace su ópera prima: Duel, que data de 1971.
La premisa es simple: en un viaje de negocios, David Mann comienza a ser perseguido por un camión que aparentemente está decidido a matarlo. Sólo con eso, el film logra tenernos en el borde de nuestros asientos durante 80 minutos.
Comienza como un placentero recorrido por la autopista, radio encendida, absolutamente rutinario. Pero pronto se presenta nuestro antagonista: el camión. Una verdadera monstruosidad cubierta en óxido pasa relativamente desapercibida. Pero la tranquilidad no durará mucho. El camión pronto revelará sus intenciones, aunque nunca sus razones. Casi una fuerza de la naturaleza, este camión es absolutamente mortal.
Perseguido. Mirá el trailer de Duel.
Con sólo tres semanas desde el comienzo del rodaje hasta que saliera al aire, la película debía hacerse rápido. Sin embargo, Spielberg insistió en filmarla en exteriores y no en un estudio, como era costumbre. Así es como logra ponernos dentro de ese auto y sufrir con cada curva, cada milla por hora acelerada, cada peñasco mortal en nuestro camino.
La música funciona adecuadamente y casi no merece mención, excepto por tener un par de momentos en que nos recuerda demasiado a Psicosis y por ser la única banda sonora de una película de Spielberg que no compuso John Williams.
Con un joven director en su mejor momento, esta es una joyita que nadie puede perderse.
Algo bueno: El plano a través de la puerta del lavarropas.
Algo malo: Se ve a Spielberg reflejado en una cabina telefónica.
Cómo verla: Cada tanto la pasan en la trasnoche de Retro, aunque en estos días no está programada. Se consigue en DVD, para alquilar o comprar, con el nombre Duelo a muerte.
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etiquetas: cine
La prensa roja
jueves 6 de diciembre de 2007
Por Javier Contreras
El video era un hallazgo incalculable, media hora de programa, una joya preciosa de acuerdo a las reglas básicas que dicta el mundo de los chimentos: un famoso cogiendo. Las imágenes mostraban a la rubia despampanante gozando a lo loco. Quién sabe, quizá el rostro pálido de la espectadora haya virado a una tonalidad más rojiza al ritmo de los gemidos. ¿Será ella, che? Las tetas exageradas, las costillas blandiendo sobre la carne, la estampa de plástico ¿Será la Salazar? Posible título: “Exclusivo: video hot de conocida vedette teniendo sexo con dos hombres a la vez”. ¡Guau, qué historia!
Días atrás, la conductora Viviana Canosa revelaba en su programa un presunto video pornográfico de Luciana Salazar. Lo hacía a través de la pantalla de su teléfono celular, en una patética forma de emplear el suspenso y ocultar más de lo que se muestra, un clásico de esa pata televisiva. La mentira se descubrió rápido, y no por el aporte de un panelista honesto, sino más bien porque pajeros hay en todos lados: más de uno de ellos alzó la mano (ardua labor) para decir que la del video era una actriz triple X, parecida a la Salazar, pero no, nada que ver. El manager de Luly salió a desmentir el hecho y la situación quedó ahí.

Tal como sucede en estos casos, y para alcanzar algún puntito más de rating o un par de suculentas page views, algunos medios reprodujeron el simpático acontecimiento (me pregunto cuántos llegarán a naranja beat al buscar el “video porno de luciana salazar”). Desde eBlog, Leandro Zanoni se preguntaba “¿Por qué no se castigan las mentiras de los chimenteros?”.
Reformulemos la pregunta y ampliemos el espectro de análisis: ¿Por qué un periodista que investiga el enriquecimiento ilícito de un funcionario puede ser demandado por calumnia e injurias, y no así un chimentero? Una respuesta posible conjetura que la Justicia está unida al poder y de esa manera las intromisiones del periodismo trabajan en contra de esa alianza. Los deslices de las celebridades, por su parte, no modifican demasiado la vida cotidiana de los poderosos. Les importan un carajo.
Otra hipótesis más interesante la arrojó un colega a propósito de gente como Rial y la Canosa. Esta persona dijo: “Los famosos no los demandan porque les deben muchos favores, principalmente en el comienzo de sus carreras. Esa escena de las cartas documento, que se repite cada tanto, son una farsa en el noventa por ciento de los casos”. Una teatralización, digamos. Una tragedia vulgar.
Si llega a ser cierto que el mundillo del jet set local le debe favores a los programas televisivos, uno tiende a pensar que éstos operan como un diablo que compra almas bajo contrato. A su fama, los famosos parecen haberla pagado hasta con la dignidad. Ejemplos hay muchos, basta con nombrar al clan Süller (historias de putas y putos con desenlaces bizarros o que rozan la fatalidad), a Karina Jelinek (el cuerpo de la bella con la mente de la bestia) o la joven Wanda Nara, mezcla de porrista universitaria con prostituta de alta gama, todos personajes que han debido soportar la sobreexposición y los abusos a cargo de la televisión de la siesta. Ahora los conoce todo el mundo, sí, pero ¿a un precio justo? Lo cierto es que lo abonaron y al contado.

A esta altura no es necesario ponerse en defensa de las víctimas ni pedir que se erradique la divulgación de información berreta. Pero, por una cuestión que responde a la ética, los arrojos contra los famosos que tanto gustan a los chimenteros deberían ser penados por ley. O de otra forma que dejen de llamarse a sí mismos periodistas y se inventen un término para lo que ejercen. Chimenteros no está mal. Sinvergüenzas, ese también me gusta. Y cabe la posibilidad de que antes de cada programa aclaren que la información que divulgan está ficcionalizada. Inventada, bah.
Si deciden continuar con su carnicería humana amparados bajo el nombre de periodismo, adelante entonces, pero después a no quejarse. Por cierto, a mí no me molestaría que la Canosa fuera presa por una noticia falsa que haya divulgado. Sería un buen ejemplo a los estudiantes de periodismo que aspiran al limbo glamoroso del periodismo caníbal. Es más, en la cárcel podría aprender mucho, mirá si le pegan o le tiran de su melena colorada. Ya me estoy imaginando la placa roja de Crónica: “Conductora de TV violada por internas del penal”. ¡Guau, qué historia!
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etiquetas: otras cosas
Just for fun
miércoles 28 de noviembre de 2007
Por Cecilia Bazán
-Que es estou?
-A pillow war!!
-Og pour qué, cómo?
-Por nada, nothing…
-…
-…
-Just for fun?
-Yeah!
Lo resumió lindo la chica alemana que vino a estudiar español a Córdoba y estaba el sábado en el parque Sarmiento por casualidad. Estábamos frente a un pelotero para adolescentes, jóvenes y adultos que sólo querían divertirse. O si no, ¿cómo te explico que un grupo de gente se reúna solamente para pegarse con almohadas?
Podría empezar por decir que este tipo de ocurrencias que surgen en Internet (esta vez en la comunidad de la revista Doctámbulos) tienen un fin de entretenimiento no demasiado justificado intelectualmente. Aun así, se puede rastrear el origen del término que las define, “flashmobs” en el trabajo sociológico.
Traducido literalmente de inglés como “multitud instantánea” (flash: destello, ráfaga; mob: multitud), el primero en hablar de esto fue el sociólogo Howard Rheingold en su libro Smart Mobs: The Next Social Revolution (2002), donde predecía que la gente usará las nuevas tecnologías de comunicación para autoorganización.
“Una acción organizada en la que un gran grupo de personas se reúne de repente en un lugar público, realiza algo inusual y luego se dispersa rápidamente”, define la Wikipedia.
Sentados en el piso esperando, mirando hacia todos lados para encontrar más cómplices que convenzan de lo entretenido que puede ser esto, parejas, grupos de amigos, algunos rockeros, varios padres con sus niñas, esperan. La alarma que debía sonar a las 18 llegó unos veinte minutos después. La duda se esfumó a los almohadazos limpios.
Por menos de 10 minutos la polvareda enturbió el aire del espacio frente a la plazoleta Deán Funes. A las 18.35 llegó el segundo round. La lucha se trasladó al césped de esa misma porción del parque, y los golpes mullidos se siguieron mezclando con las cámaras que intentaban registrar lo fugaz del momento.
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etiquetas: otras cosas
De carne somos (II)
miércoles 21 de noviembre de 2007
Por Guille Paz
http://atencionviandante.blogspot.com
Buenas buenas. Naranja beat hace un tiempo me convenció para recorrer Nueva Córdoba (de día y noche… oh terrible tarea), libreta en mano, a analizar qué clases de mujeres se encuentran allí. Hoy nos corresponde presentar algunas categorías más.
La Novedad. Muchacha recién salida del colegio secundario y más recientemente llegada a Córdoba para estudiar. Aún con cierta ingenuidad de ciudad pequeña y toda la actitud y ansias de jugar en “Grandes Ligas”. Son un cóctel peligroso para las cervicales masculinas.
La Que Reniega de Los Piropos. Vistosa mujer de generosa figura y andar musical. Públicamente se queja de los piropos baboseantes recibidos, aunque íntimamente su sonrisa se dibuja ante los galanteos callejeros.
La Contestataria. Señorita de gran agudeza y escasa timidez que hace sus delicias al enfrentarse a las tribus masculinas a devolverles con la misma moneda comentarios insidiosos.
La Que Trabaja en la Boutique. Muchachita de frases cliché en boca tales como “Uy, ¡qué bien te queda!”, “Sistásdivinaaaa!” y “¿Algo más?”. Usualmente destino de miradas a través de las vidrieras; y en casos más osados, objetivo de quienes entran al local a averiguar precios de topcitos y chupines con tal de intercambiar palabras y soñados tiroteos con ellas.
Espero sus comentarios sobre estas categorías y será hasta una nueva entrega. Saludos, cariños, besos y abrazos.
Relacionada: Primera entrega
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etiquetas: otras cosas



